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sábado, septiembre 09, 2006

Romanos 10:1 dice: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.”
Hay tres cosas que aprendemos del Apóstol Pablo en este versículo:

El anhelo de su corazón
Su oración
El fruto de su trabajo

Dice la Biblia que donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Si tenemos nuestro corazón en rescatar las almas con el evangelio de nuestro Señor Jesús, no tendremos problemas para testificar y orar.

En segundo lugar, la Biblia dice que debemos orar en todo tiempo (Efe. 6:18). Debemos orar sin cesar (1Tes. 5:17). El orar es una necesidad (Lucas 18:1).

La palabra de Dios produce fruto, no regresa vacía (2 Timo 3:16-17, Hebreos 4:12).

Damos gracias al Señor que puso ese anhelo, esa oración, ese deseo en el corazón del hombre .

viernes, septiembre 08, 2006

SALMO 150

Linda Clara Homolka Perez tocando piano Petrof en Praga

Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.
Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa.
Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas.
Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo.
Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.