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sábado, octubre 07, 2006

AMAR Y ORAR

"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!" Lucas 13:34
Hace algunos años vivo en la Republica Checa, pais que le pertenece a Jesucristo . Ha sido una experiencia inolvidable. Estando viviendo dos horas de la capital, en un pueblo lleno de la naturaleza. DIOS me levanto de madrugada y salgo al patio para orar. De ese lugar se ve todo la naturaleza . Comencé a llorar orando esta oración ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Esta mañana abrí la puerta de mi casa , mire alrededor de mi vecindario y me acorde la de la oración de Jesús por Jerusalén. Cada mañana que me levanto oro por mis vecinos, pero hoy mientras miro desde la puerta, pido a mi Señor por mi pais : que lo salve, que le dé paz, que bendiga a las familias, que el evangelio pueda llagar a cada hogar, que bendiga a cada ministerio, los pastores ,que lleva las buenas nuevas a todas partes. He aprendido algo en mi caminar con mi Jesús. Tu no puedes orar por alguien si primero no lo amas. De la misma manera necesitas amar el lugar donde vives para que puedas orar como lo hizo Jesús por Jerusalén. Su amor fue mas allá que Jerusalén. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16 Señor gracias por el amor que tu me haz dado, no solo por este pais, sino por el mundo entero. ¡Amen!
Ena.

domingo, octubre 01, 2006

COMER JUNTOS


Es una gracia de Dios comer juntos, y la buena comida es bendición a la mesa del justo. Durante la comida no debe faltar gesto de humor y cortesía. Debemos olvidarnos de prisas, preocupaciones y solo disfrutar de "fruto de su trabajo". Comer juntos no es mero acto fisiológico sino celebración del amor. Nobleza de la comida compartida disipa los prejuicios.

Bienventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienventurado serás, y te irá bien. (Salmo 128:1-2)