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lunes, noviembre 17, 2008

VISITA EN STARKOČ



Hoy, dia festivo en República Checa, visite con mi hija Linda y mi esposo Vaclav, mi suegra Helena. Como pueden ver me transforme por un rato en pedicurista. Mi suegra quedó muy contenta. Aprovechamos el momento y compartimos con Helena algunos versículos bíblicos y oramos juntos. También caminamos unos 12 kilometros.

domingo, noviembre 16, 2008

NEDĚLNÍ SLOVO; Žalm 106 - PALABRA DEL DOMINGO; Salmo 106

Při nedělních bohoslužbách 16.11.2008 nám posloužil kázáním bratr farář Urlich Barniske z Reformované církve v Brandenburgu.
fotografie a text: Ivan Klinský





Haleluja. Chválu vzdejte Hospodinu, protože je dobrý, jeho milosrdenství je věčné. Kdo vylíčí bohatýrské činy Hospodina, kdo rozhlásí všechnu chválu o něm? Blaze těm, kteří se drží práva, tomu, kdo si v každém čase vede spravedlivě. Hospodine, rozpomeň se na mě pro přízeň, jíž lid svůj zahrnuješ, navštiv mě svou spásou, abych směl spatřit dobro tvých vyvolených, abych se radoval radostí národa tvého, abych společně s tvým dědictvím o tobě s chloubou mluvil. Zhřešili jsme už se svými otci, provinili jsme se, svévolně si vedli. Naši otcové v Egyptě nepochopili tvé divy, tvé hojné milosrdenství si nepřipomínali, vzepřeli se při moři, při moři Rákosovém. On však je zachránil pro své jméno, aby v známost uvedl svou bohatýrskou sílu. Obořil se na Rákosové moře a vyschlo, propastnými tůněmi je vedl jako pouští. Zachránil je z rukou toho, kdo je nenáviděl, vykoupil je z rukou nepřítele. Jejich protivníky přikryly vody, nezůstal z nich ani jeden. Tehdy uvěřili jeho slovům, do zpěvu se dali k jeho chvále. Rychle však na jeho činy zapomněli, nečekali trpělivě na jeho pokyn. Chtivostí se dali strhnout v poušti, pokoušeli Boha v pustém kraji. On jim splnil jejich prosbu, ale stihl je pak úbytěmi. V táboře žárlili na Mojžíše, na Árona, jenž byl Hospodinův svatý; tu se rozevřela země, Dátana pohltila a přikryla Abírámův spolek. Proti jejich spolku vyšlehl oheň, svévolníky sežehl plamen. Na Chorébu udělali býčka, klaněli se slité modle, zaměnili svoji Slávu za podobu býka, býložravce. Zapomněli na Boha, svou spásu, který v Egyptě konal tak velké věci, v zemi Chámově úžasné divy, bázeň vzbuzující činy u Rákosového moře. Už vyhlásil jejich vyhlazení, ale Mojžíš, jeho vyvolený, postavil se před ním do trhliny a odvrátil jeho zkázonosné rozhořčení. Přežádoucí zem si zprotivili, nevěřili jeho slovu, žehrali v svých stanech, Hospodina neposlechli. Pozvedl k přísaze proti nim svou ruku, že je v té poušti nechá padnout, že jejich símě rozhodí mezi pronárody, že je rozpráší do všech zemí. Pak se spřáhli s Baal-peórem, jedli při obětních hodech k poctě mrtvých model. Svým jednáním uráželi Hospodina, proto je postihla pohroma. Povstal Pinchas k vykonání soudu, pohroma se zastavila; bylo mu to připočteno jako spravedlnost až navěky, do všech pokolení. U Meribských vod ho rozlítili, kvůli nim zle pochodil i Mojžíš, neboť se vzepřeli jeho duchu, jeho rty pronesly nerozvážnost. Nevyhladili národy, o nichž Hospodin mluvil, smísili se s pronárody, učili se dělat to, co ony. Sloužili jejich modlářským stvůrám a ty se jim staly léčkou; obětovali své syny a své dcery běsům. Nevinnou krev prolévali, krev svých synů a dcer, které obětovali modlářským stvůrám Kenaanu; proléváním krve zhanobili zemi. Tak se poskvrnili svými činy, svým jednáním porušili věrnost. Hospodin vzplál hněvem proti svému lidu, svoje dědictví si zhnusil, vydal je do rukou pronárodů, vládli jim ti, kdo je měli v nenávisti
. Utiskovali je jejich nepřátelé, byli jimi pokořeni, dostali se do područí. Mnohokrát je vysvobodil; svými nápady však vzpírali se opět, ale na svou nepravost jen dopláceli. On jejich soužení viděl, slyšel jejich bědování, kvůli nim si připomínal svoji smlouvu, ve svém velkém milosrdenství měl s nimi soucit. Dal jim dojít slitování u všech, kteří je odvlekli do zajetí. Hospodine, zachraň nás, náš Bože, shromáždi nás z pronárodů, tvému svatému jménu budeme vzdávat chválu, budeme tě chválit chvalozpěvem. Požehnán buď Hospodin, Bůh Izraele, od věků až na věky! A všechen lid ať řekne: „Amen.“ Haleluja.


¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. ¿Quién puede proclamar las proezas del Señor, o expresar toda su alabanza? Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo. Recuérdame, Señor, cuando te compadezcas de tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación. Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad. Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad. Cuando nuestros padres estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas; no tuvieron presente tu bondad infinita y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo. Pero Dios los salvó, haciendo honor a sunombre, para mostrar su gran poder. Reprendió al Mar Rojo, y éste quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto. Los salvó del poder de sus enemigos, del poder de quienes los odiaban. Las aguas envolvieron a sus adversarios, y ninguno de éstos quedó con vida. Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas. Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes. En el desierto cedieron a sus propios deseos; en los páramos pusieron a prueba a Dios. Y él les dio lo que pidieron, pero les envió una enfermedad devastadora. En el campamento tuvieron envidia de Moisés y de Aarón, el que estaba consagrado al Señor. Se abrió la tierra y se tragó a Datán; sepultó a los seguidores de Abirán. Un fuego devoró a esa pandilla; las llamas consumieron a los impíos. En Horeb hicieron un becerro; se postraron ante un ídolo de fundición. Cambiaron al que era su motivo de orgullo por la imagen de un toro que come hierba. Se olvidaron del Dios que los salvó y que había hecho grandes cosas en Egipto: milagros en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. Dios amenazó con destruirlos, pero no lo hizo por Moisés, su escogido, que se puso ante él en la brecha e impidió que su ira los destruyera. Menospreciaron esa bella tierra; no creyeron en la promesa de Dios. Refunfuñaron en sus tiendas de campaña y no obedecieron al Señor. Por tanto, él levantó su mano contra ellos para hacerlos caer en el desierto, para hacer caer a sus descendientes entre las naciones y dispersarlos por todos los países. Se sometieron al yugo de Baal Peor y comieron de las ofrendas a ídolos sin vida. Provocaron al Señor con sus malvadas acciones, y les sobrevino una plaga. Pero Finés se levantó e hizo justicia, y la plaga se detuvo. Esto se le acreditó como un acto de justicia para siempre, por todas las generaciones. Junto a las aguas de Meribá hicieron enojar al Señor, y a Moisés le fue mal por culpa de ellos, pues lo sacaron de quicio y él habló sin pensar lo que decía. No destruyeron a los pueblos que el Señor les había señalado, sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres. Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron una trampa. Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas. Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada profanó la tierra. Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron. La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible. Por eso los entregó a los paganos, y fueron dominados por quienes los odiaban. Sus enemigos los oprimieron, los sometieron a su poder. Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad. Al verlos Dios angustiados, y al escuchar su clamor, se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión. Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos. Sálvanos, Señor, Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, eternamente y para siempre! ¡Que todo el pueblo diga: «Amén»! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!